Contingut
En els primers anys de la repressió
incideixen amb molta virulència en l'univers femení.
Milers de dones, embarassades o amb nens petits, són tancades
a la presó en unes condicions infrahumanes.
Els
nens moren de fam i de malalties. Moltes mares són afusellades
amb la incògnita de què se'n farà dels seus
fills. El patiment de les mares s'aguditza quan els nens compleixen
tres anys i han de sortir de la presó. Si no tenen família
a qui enviar les criatures, l'Estat els ingressa en col.legis
religiosos o hospicis d'Auxilio Social. El pitjor no és
només la separació física, sinó el
treball de mentalització que es feia en aquests centres
per posar-los contra les idees dels seus pares.

Julia Manzanal:
"Cuando fueron a detener a Justa Mir, su hijo lloraba y ella
le llamó: Lenin, ven, hijo mío.' Los policias le
dijeron: '¿Qué ha dicho usted, el niño se
llama Lenin? Cogieron al niño de las piernas y le estrellaron
la cabeza contra la pared."
Juana
Doña:
"Nos metieron en trenes de ganado para trasladarnos del campo
de concentración. Y ahí los niños se murieron
porque los dejaron a pleno sol. Unos guardias civiles se acercaron
y dijeron: "¡Cómo huele esto!" Y les dijimos:
"Porque hay mierda y dos niñas muertas". Y entonces
las madres tuvieron que dejar a las niñas muertas en el
andén y entrar otra vez al vagón para llevarlas
presas a Madrid."

Carme Riera:
"En 10 dies van morir 32 criatures a la presó de Saturraran.
El dia que va morir la meva filla, les monges van començar:
'Ay, ¡un angelito que adorará a Dios! ¡Esto
es una gloria!' Mira, els vaig arrencar la toca i les vaig fotre
fora. I, a l''enterro', no m'hi van deixar anar."
Teresa
Martín:
"En la cárcel siempre estaba de la mano de mi madre.
Sólo nos separaron una vez, pero fue para separarnos definitivamente.
Me sacaron de la cárcel y me metieron en un tren con otros
niños sin que las madres lo supieran. A mi madre le dieron
una paliza y la tuvieron que encerrar porque se puso como una
loca porque le habían quitado a su hija."
Tomasa
Cuevas:
"En aquellos años, esto era peor que en Argentina.
Pero ha habido mucho interés después de la transición
en tapar todo esto, en no hablar. ¿Para qué? Ya
pasó. Y la culpa la han tenido los que han gobernado."
En la segona part del treball, els protagonistes són
mares i fills que van ser separats i que no van saber mai més
res els uns dels altres.
El
reportatge mostra per primera vegada uns documents inèdits
del Servei Exterior de Falange referents a la repatriació
de nens que havien estat evacuats a l'estranger per les autoritats
republicanes durant la guerra civil. Aquest informe reconeix que
els nens són tornats a la força a Espanya, sense
que els pares biològics els hagin reclamat.
Quan
els nens arriben a Espanya, sovint no són tornats a les
seves famílies, perquè es consideren "no aptes"
a causa del seu passat polític. Un decret de l'any 1941
permet canviar els cognoms a aquests nens. El camí de les
adopcions il·legals ("prohijamientos", com es
deia en aquell temps) està obert.
Carme
Figuerola:
"Quan un fill complia tres anys el venien a buscar i se l'emportaven
a un asil que havia fet Franco a Madrid. I em van dir que si donava
el nen a l'asil no el veuria mai més."

Emilia Girón:
"A mi hijo lo llevaron a bautizar y no me lo devolvieron.
Fueron por él para bautizarlo, pero el niño ya no
lo volví a ver más."
José
Murillo:
"Le dijeron a mi madre: 'A tu hija se la han llevado. Han
estado aquí las monjas y se la han llevado a ella y a tres
más. Las han metido en un coche y se las han llevado a
Barcelona de monjas."

Vicenta Flores:
"Vinieron a buscarme al asilo cuatro veces. Cuatro familias
distintas. Cada vez hacían creerme que eran mi familia
verdadera. ¿Quién soy yo, en realidad? ¿Cómo
me llamo, qué años tengo, por qué me han
quitado a mi padre?"

Francisca Aguirre:
"Las de Auxilio Social nos juntaron y nos dijeron que éramos
escoria, que éramos hijas de horribles rojos, asesinos,
ateos, criminales, que no merecíamos nada y que estábamos
ahí por pura caridad pública."

Olivia Rapp:
"A mi hermano lo repatriaron desde Rusia sin saber nosotros
nada. Cuando mi madre lo quiso llevar a casa, la Junta de Protección
de Menores le dijo que había orden de no dejarle venir,
sin ninguna explicación. Muchos años más
tarde hemos visto un informe que dice que mi familia no era apta
para la educación de mi hermano."
Uxenu
Álvarez:
"Me mentalizaban para que fuera en contra de mi padre y de
la España democrática y republicana. Tenía
que ser como ellos, como los vencedores. Toda mi educación
ha sido el 'Cara al sol' y el 'Padrenuestro'. Me robaron la infancia,
me mataron en el 36. Soy un muerto en cuanto a lo que iba a ser.
"